sábado, 24 de septiembre de 2016

TERCER ACUERDO

“El funcionamiento de la mente humana es muy interesante. Necesitamos justificarlo, explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. ” “Esta es la razón por la cual hacemos suposiciones”. El autor, el Doctor Miguel Ruiz afirma que “tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que , al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan -nos lo tomamos personalmente- y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Este es el motivo por el cual siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas.”
“Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento.”

“Hacer suposiciones en las relaciones conduce a muchas disputas, dificultades y malentendidos con las pesonas que supuestamente amamos.” ” A menudo, suponemos que nuestra pareja sabe lo que pensamos y que no es necesario que le digamos lo que queremos. Suponemos que hará lo que queremos porque nos conoce muy bien. Si no hace lo que creemos que debería hacer, nos sentimos realmente heridos y decimos: -Deberías haberlo sabido-“.
“También hacemos suposiciones sobre nosotros mismos y esto crea muchos conflictos internos.” ” Te sobrestimas o te subestimas a ti mismo porque no te has tomado el tiempo necesario para hacerte preguntas y contestártelas”.
“Suponemos que todo el mundo ve la vida del mismo modo que nosotros”. “La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras.”. “Asimismo, encuntra tu voz para preguntar lo que quieres. Todo el mundo tiene derecho a contestar sí o no, pero tú siempre tendrás derecho a preguntar. Del mismo modo, tú tienes derecho a contestar sí o no. “
“Con una comunicación clara, todas tus relaciones cambiarán, no sólo la que tienes con tu pareja, sino también todas las demás. No será necesario que hagas suposiciones porque todo se volverá muy claro.”

lunes, 19 de septiembre de 2016

EL PRIMER ACUERDO

Las palabras son la herramienta más poderosa que tiene como ser humano, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo: Pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Uno de los filos es el uso erróneo de las palabras, que crean un infierno en vida. El otro es la impecabilidad de las palabras, qué sólo engendrará belleza, amor... Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que te imaginas. Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Son pura magia y si las utilizas mal, se convierten en magia negra. Esta magia es tan poderosa, que una sola palabra puede cambiar una vida o destruir millones de personas. Hace años, en Alemania, mediante el uso de las palabras, un hombre manipuló a un país entero de gente muy inteligente. Los llevó a una guerra mundial sólo con el poder de sus palabras. Convenció a otros para que cometieran los más atroces actos de violencia. Activó el miedo de la gente y, de pronto, como una gran explosión, empezaron las matanzas y el mundo estalló en guerra.

Tú plantas una semilla, un pensamiento, y éste crece. Las palabras son como semillas ¡y la mente humana es muy fértil! Fíjate en el ejemplo de Hitler: Sembró todas aquellas semillas de miedo, que crecieron muy fuertes y consiguieron una extraordinaria destrucción masiva.

Debemos comprender cuál es el poder que emana de nuestra boca. Una palabra es como un hechizo, y los humanos utilizamos las palabras como magos de magia negra, hechizándonos los unos a los otros imprudentemente. Todo ser humano es un mago y, por medio de las palabras, puede hechizar a alguien o liberarlo de un hechizo. Contínuamente estamos lanzando hechizos con nuestras opiniones. Por ejemplo, me encuentro con un amigo y le doy una opinión que se me acaba de ocurrir. Le digo: ¨¡Mmmm! Veo en tu cara el color de los que acaban teniendo cáncer.? Si escucha estas palabras y está de acuerdo, desarrollará un cáncer en menos de un año. Ese es el poder de las palabras. Las palabras captan nuestra atención, entran en nuestra mente y cambian, para bien o para mal, nuestras creencias.